Cómo el entrenamiento sensorialmente informado apoya la regulación y el compromiso en personas con TEA
- kcapuano7
- 6 feb
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Tito Rajarshi Mukhopadhyay comenzó a escribir “The Mind Tree” cuando tenía apenas ocho años, narrando su experiencia al crecer minimamente verbal con trastorno del espectro autista (TEA). Gracias a los esfuerzos tempranos de su madre para enseñarle a leer y escribir, Tito se comunica con claridad notable a través de la palabra escrita, exponiendo su experiencia interna viviendo con autismo.
En un pasaje, describe sentirse “disperso” en su propio cuerpo, percibiéndose solo como una mano o una pierna en lugar de una persona completa. Escribe que girar, correr y mover las manos son su manera de encontrar su cuerpo.
Estos comportamientos provienen del anhelo de su cuerpo por input propioceptivo: retroalimentación sensorial de músculos, tendones, articulaciones y oído interno que ayuda al cerebro a entender dónde está el cuerpo en el espacio y cómo se mueve. La sensación de “dispersión” que Tito describe cuando su cerebro no recibe suficiente input sensorial no es única. Se estima que entre el 90-95% de las personas con autismo presentan dificultades en el procesamiento sensorial, lo que puede derivar en desafíos en control motor, regulación emocional y realización de tareas cotidianas.
Cuando la terapeuta ocupacional Jean Ayres desarrolló la Teoría de Integración Sensorial, creó un marco para ayudar a las personas con autismo a manejar mejor la desregulación sensorial. Sobre esta base, Kidisthenics utiliza entrenamiento de movimiento y fitness sensorialmente informado para empoderar a los clientes a encontrar su lugar dentro de su cuerpo.
Comprendiendo el Procesamiento Sensorial en el Autismo
Las dificultades en el procesamiento sensorial suelen ser de los primeros rasgos observables en los trastornos del desarrollo. Para las personas con TEA, los sistemas propioceptivo, vestibular y táctil son de los más comúnmente afectados, y muchos presentan hipersensibilidad o hiposensibilidad a los estímulos provenientes de estos sistemas.
Cuando estos sistemas están desregulados, pueden afectar el equilibrio, el control motor y la capacidad de realizar tareas diarias. La disfunción propioceptiva puede provocar reducción de la conciencia espacial, dificultad para modular la fuerza o tendencia a movimientos repetitivos e intensos. El sistema vestibular, compuesto por estructuras del oído interno y partes del cerebro, trabaja estrechamente con la propiocepción para mantener el equilibrio, la postura y la orientación espacial. En un estudio con 36 personas con TEA, el 39% (14 participantes) presentaron múltiples hallazgos anormales durante las pruebas de equilibrio y vestibulares. Cuando el sistema vestibular está alterado, las personas pueden temer actividades cotidianas, como caminar sobre superficies irregulares, o buscar estímulos intensos mediante giros, saltos o mecerse.
El sistema táctil, compuesto por receptores bajo la piel, permite que el cerebro procese tacto, temperatura, presión y dolor. Si este sistema está desregulado, una persona puede reaccionar de manera exagerada a ciertas texturas, no reaccionar al dolor o mostrar comportamientos como irritabilidad, distracción e hiperactividad.
La Teoría de Integración Sensorial como nuestra Base
La teoría de integración sensorial utiliza input sensorial intencional para involucrar los sistemas desregulados y construir respuestas más organizadas y reguladas, ayudando a personas como Tito a experimentar una sensación de totalidad en su cuerpo.
Fundada en el principio de que las interrupciones en el procesamiento sensorial interfieren con el movimiento intencional, este enfoque introduce experiencias sensoriales estructuradas para provocar respuestas motoras adaptativas. Estas actividades deben ser altamente personalizadas según el perfil sensorial único de cada participante.
En un estudio, ocho niños con autismo y discapacidades intelectuales, que mostraban comportamientos indicando necesidad de presión profunda, participaron en actividades estructuradas de presión profunda tres veces al día durante tres meses. Cuatro niños mostraron mejoras en reducción de estrés, receptividad, estado de ánimo y comunicación. Dos no mostraron mejoras y dos mostraron cambios mínimos, destacando que, aunque beneficiosas, los resultados varían y deben adaptarse al individuo.
Otro estudio con 20 niños con TEA encontró que aquellos que participaron en intervenciones de integración sensorial durante seis semanas lograron avances significativos en procesamiento sensorial, regulación emocional y funcionamiento social, con una disminución de comportamientos autoestimulantes.
En conjunto, estos hallazgos confirman que la integración sensorial es más efectiva cuando es individualizada, y que el progreso se ve diferente para cada persona.
Sensory-integration theory uses purposeful sensory input to engage dysregulated systems and build more organized, regulated responses – helping individuals like Tito experience a sense of wholeness in their body.
Cómo se ve el Entrenamiento Sensorialmente Informado en Kidisthenics
Kidisthenics aplica la Teoría de Integración Sensorial desde un enfoque basado en fitness. Los programas deportivos han demostrado mejorar habilidades motoras, coordinación mano-ojo, fuerza y funciones ejecutivas en niños con TEA. Al incorporar movimiento sensorialmente informado dentro de estos programas, Kidisthenics ayuda a regular el cuerpo y las emociones mediante entrenamientos de alta intensidad.
Usamos patrones de movimiento primitivos y rítmicos que estimulan los sistemas propioceptivo, vestibular y táctil. Los movimientos primitivos, como gatear o trepar, imitan patrones de desarrollo temprano, al mismo tiempo que proporcionan input propioceptivo consistente mediante compresión activa de las articulaciones en hombros, codos, caderas y rodillas, mejorando la conciencia corporal y la coordinación. Las actividades rítmicas, como caminar talón-punta sobre una barra de equilibrio o balanceo controlado, estimulan el sistema vestibular y fomentan el equilibrio, el control postural y la atención sostenida.
Un elemento clave de nuestro enfoque sensorialmente informado son los ejercicios con banda de resistencia para liberar energía. Estos movimientos están diseñados para satisfacer las necesidades sensoriales de cada cliente, ya sea presión profunda mediante “abrazos de oso” con bandas para input propioceptivo o pellizcos con las bandas para despertar la conciencia táctil. Estos movimientos de resistencia personalizables promueven la regulación emocional y el alivio del estrés de una manera que resulta empoderadora para la persona.
Ya sea que un cliente busque estímulos intensos y movimiento fuerte (sensory-seeking) o que tienda a evitar ciertos estímulos y trabaje gradualmente para expandir su comodidad con el tacto y el movimiento, cada sesión se adapta de manera única a su perfil sensorial y objetivos de desarrollo.
Al liderar con una perspectiva sensorialmente informada, nuestro entrenamiento en Kidisthenics ayuda a las personas a desarrollar habilidades fundamentales para la coordinación motora, regulación emocional y conciencia corporal, organizando el yo “disperso” en uno que se mueve por el mundo con mayor confianza, autonomía y control.



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